La voz de Dios

la voz de Dios

Español: San Antonio Abad, por Francisco de Zurbarán. (Photo credit: Wikipedia)

En muchas religiones, tanto orientales como occidentales, un elemento común es la posibilidad de que algunos de los practicantes se comuniquen con los dioses o escuchen su voz (Abraham, Moises, Buda, Mahoma).

Cerebro y la voz de Dios. Explicación

Algunos investigadores plantean que esto puede explicarse por una alteración de la corteza que controla la producción y emisión del habla. Estas áreas tendrían la capacidad de discernir la voz propia de otras voces y el lenguaje interno del externo. Cuando se pierde esta capacidad de discernimiento estaríamos frente a alguien capaz de percibir mensajes divinos.

Estudios realizados en personas con este tipo de percepciones han mostrado que en el momento de la percepción un área que controla el habla (el área de Broca) se activa.

Esta activación no mediada por estimulo sería interpretada por el individuo como una voz divina. Esta área puede ser susceptible de activarse en momentos de meditación, momento en el que la información sensorial es mínima, el individuo está aislado y el individuo podría atribuir pensamientos generados en esta zona como voces con un origen en una fuente externa.

El aislamiento como fuente de alucinaciones se puede ver ilustrado en la leyenda de San Antonio Abad un monje cristiano, fundador de la secta de los eremitas, quien a lo largo de su vida percibió alucinaciones que interpretó como tentaciones del demonio, para combatirlas se fue aislando cada vez más con lo que logró que las alucinaciones aumentaran progresivamente.

Estas visiones fueron inspiración para grandes maestros de la pintura de todos los tiempos: El Bosco, Cezzane, Dali.

La interpretación que se da desde la neurología a estos casos es que ante la ausencia de estímulos externos, o cuando el individuo está frente estímulos continuos, regulares, monótonos, las imágenes almacenadas en áreas de la corteza cerebral empiezan a fluir sin la inhibición que eventualmente puede producir la información externa.

Oración, meditación son estados de aislamiento que podrían favorecer el aislamiento de áreas cerebrales que funcionarían independientemente generando visiones aparentemente externas.

 

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