La música

Actualmente la música es una industria próspera en la que continuamente surgen nuevas estrellas, ritmos y que genera grandes ganancias a las compañías dedicadas a promover y estimular esta actividad. Sin embargo la música no es un fenómeno nuevo, ha estado con la humanidad desde sus inicios.

Disfrutar y crear música es una capacidad común e inherente a los seres humanos. La música forma parte del día a día en los miembros de muchas culturas, desde que se nace hasta que se muere.

La música tiene la capacidad de hacernos evocar el pasado, despertar emociones e intensificar las experiencias sociales, y no se requiere ser experto para experimentar sus efectos y beneficios. Sin embargo los mecanismos y procesos mentales relacionados con estos efectos no son conocidos.

La música: Bases biológicas

Entender como una señal mecánica, el sonido, genera una señal eléctrica neuronal que finalmente se traduzca en emociones, sentimientos, movimientos, no es claro. Sin embargo, en recientes años el avance de las neurociencias, en especial en el campo de imágenes funcionales como la resonancia nuclear magnética, la magneto-encefalografía, la tomografía por emisión de positrones, han permitido hacer algunos hallazgos que pueden ayudar a entender como la música afecta la función y la estructura cerebral.

Estudios realizados en músicos profesionales y en pacientes a quienes se les realiza entrenamiento musical muestran que la práctica instrumental musical modifica el cerebro.

En pianistas, por ejemplo, se observa mayor desarrollo de la corteza motora relacionada con el control de la mano en ambos hemisferios cerebrales. En violinistas se observa un efecto similar, pero solo en el hemisferio izquierdo, el cual controla el movimiento de la mano derecha. De igual forma se observa aumento de actividad en la corteza auditiva y somato sensorial.

También se ha descrito en músicos un aumento en el volumen del cerebelo y del cuerpo calloso, esta última estructura está encargada de conectar y comunicar los hemisferios cerebrales. Adicionalmente se ha observado que en músicos la pérdida de corteza frontal, fenómeno normal en el envejecimiento, se presenta pero en forma más tardía.

Música cerebro

El entrenamiento musical es un proceso de aprendizaje que involucra el sistema somatosensorial general y especifico (visual, auditivo) el sistema motor y el sistema cortical de integración (corteza prefrontal, temporal). Este entrenamiento involucra procesos de atención, planeación, memoria, autodisciplina y se piensa que  la experiencia musical influiría positivamente en la función ejecutiva, del lenguaje y de la  inteligencia en general. Se ha reportado que niños con entrenamiento musical mejoran el cociente intelectual (CI), la memoria verbal (aunque no la memoria visual), la lectura y la percepción lingüística.

Se dice que la música es un lenguaje universal. Que tienen en común la música y el lenguaje?. Existen elementos similares: la música y el lenguaje son procesos jerarquizados. En el lenguaje se emplean fonemas que combinados forman palabras que al combinarse forman frases, párrafos y discursos completos. En forma equivalente en la música se emplean notas, acordes, melodías, composiciones. Aparentemente los circuitos que se emplean son paralelos e interactuantes. Por ejemplo se ha observado que pacientes con afasia de expresión (motora o de Broca), quienes no pueden hablar, son capaces de entonar una canción. De otro lado, pacientes con amusia (pacientes con incapacidad para entonar una canción) pueden hablar sin ninguna limitación.

Lenguaje y música pueden evocar desde movimientos hasta emociones: movimientos de danza, sentimientos de alegría, tristeza; bien en un individuo o en un conglomerado de individuos (pensemos en un concierto de rock, por ejemplo). Como pueden provocarse respuestas de este tipo en un individuo o en un auditorio?. Algunos investigadores plantean que el sistema de neuronas espejo son fundamentales para producir estas respuestas. El sistema de neuronas espejo esta formado por un grupo de neuronas, ubicadas en áreas específicas del lóbulo frontal y fronto temporal, que se activan cuando realizamos movimientos ordenados, coordinados y planeados que tienen algún fin: hablar, reir, bailar, escribir.

Esas mismas neuronas se activan cuando vemos a alguien ejecutar esos mismos movimientos, es decir se activan cuando vemos como alguien se mueve, rie, llora, se golpea, etc. Se plantea que esta función nos permite interactuar con otros individuos y predecir sus actos, sus estados de ánimo y de alguna forma ser solidarios y sociales al reconocer al otro. Así, sabemos que cuando alguien toma un lápiz va a escribir (nosotros lo sabemos hacer), sabemos que alguien que sonríe esta alegre y sonreímos. Si alguien llora, sabemos que sufre y sufrimos.

Que tiene que ver esto con la música? Bueno, pues se ha observado que este sistema se activa no solo con señales visuales, se activa con señales musicales y con el lenguaje. Esto explicaría porque la música (o la literatura) nos induce movimientos y nos permite evocar momentos y emociones. El investigador Peter Yanata plantea que con la música se estimula áreas de placer y se libera dopamina.  Al parecer las zonas de influencia son las mismas en las que actúan las drogas psicotrópicas. Estas zonas a su vez tienen conexiones con zonas motoras. Así se crea un circulo: las emociones generan movimiento y el movimiento genera placer.

Existen todavía muchas preguntas entorno a la música: nuestra capacidad para apreciar la música es algo heredado o es culturalmente determinado? Es la reacción ante un ritmo o una melodía universal o influido por el ambiente?. Todavia no hay una respuesta definitiva, sin embargo dada la influencia positiva de la música en la plasticidad cerebral, se plantea que la música puede ser empleada como terapia preventiva y curativa en casos de enfermedades psiquiatricas, psicosomáticas y neurodegenerativas.

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