La importancia del desarrollo emocional en la etapa preescolar
La infancia temprana es una fase de crecimiento acelerado en todos los ámbitos, y el desarrollo emocional en preescolares juega un papel fundamental en su bienestar, socialización y aprendizaje. Durante los primeros años de vida, los niños comienzan a explorar, comprender y manejar sus emociones, lo que no solo les ayuda a regular sus sentimientos, sino también a interactuar de manera positiva con sus compañeros, compartir, resolver conflictos y formar lazos afectivos sólidos. Esta etapa es clave para sentar las bases de la inteligencia emocional que influirá en su vida adulta.

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¿Cómo evolucionan las emociones en niños de 3 a 5 años?
A medida que los niños crecen, su repertorio emocional se expande. En la etapa preescolar (3-5 años), no solo experimentan emociones básicas como alegría, tristeza y enojo, sino que también comienzan a desarrollar emociones más complejas, como:
- Vergüenza y orgullo: Estas emociones se generan a partir de la autoevaluación y la percepción de aprobación o desaprobación por parte de los demás. La vergüenza surge cuando los niños sienten que han fallado ante las expectativas de su entorno, mientras que el orgullo aparece cuando logran un logro significativo y reciben reconocimiento por ello. Ambas emociones juegan un papel clave en la construcción de la identidad y la autoestima infantil.
- Ejemplo: Un niño que intenta atarse los zapatos solo y lo logra experimenta orgullo, mientras que si falla repetidamente frente a sus compañeros puede sentir vergüenza.
- Culpa: Se genera cuando los niños comienzan a desarrollar un sentido de responsabilidad por sus actos. Surge cuando comprenden las consecuencias de sus acciones y perciben que han hecho algo incorrecto según las normas sociales o familiares. Esta emoción les ayuda a regular su comportamiento y a desarrollar valores morales.
- Ejemplo: Un niño que rompe accidentalmente el juguete de su amigo y nota su tristeza puede sentir culpa y buscar una manera de compensarlo.
- Empatía: Se genera a partir de la capacidad de reconocer y comprender las emociones de los demás. A medida que los niños observan las reacciones emocionales de sus compañeros y reciben orientación de los adultos, aprenden a ponerse en el lugar del otro. La empatía se fortalece mediante la interacción social, el juego colaborativo y el modelado de respuestas afectivas por parte de los cuidadores.
- Ejemplo: Un niño que ve a su amiga llorar porque se cayó, le ofrece un abrazo y le dice palabras de consuelo.
Estas emociones secundarias son clave para la socialización y la construcción de relaciones saludables con su entorno.
Educación emocional: el papel de los padres y educadores
El desarrollo emocional en preescolares no ocurre de manera espontánea; requiere orientación y apoyo. Tanto en casa como en la escuela, los adultos desempeñan un rol esencial en la enseñanza de la gestión emocional. Algunas estrategias efectivas incluyen:
- Nombrar las emociones: Ayudar a los niños a identificar lo que sienten y expresar sus emociones con palabras.
- Modelar el manejo emocional: Mostrar cómo gestionar la frustración, el enojo o la tristeza de manera saludable.
- Fomentar la resolución de conflictos: Enseñar habilidades para negociar, compartir y pedir ayuda cuando sea necesario.
- Crear un ambiente seguro y afectivo: Los niños necesitan sentirse comprendidos y apoyados para explorar sus emociones sin temor.
Beneficios de una educación emocional sólida
Un adecuado desarrollo emocional en la etapa preescolar tiene múltiples beneficios a largo plazo. Los niños que reciben educación emocional temprana suelen mostrar:
- Mayor autocontrol en situaciones difíciles, como cuando un niño aprende a esperar su turno en un juego en lugar de arrebatar un juguete a otro.
- Mejor capacidad para relacionarse con otros niños y adultos, como cuando un niño aprende a hacer amigos compartiendo sus juguetes o mostrando interés en los sentimientos de los demás.
- Menor tendencia a la ansiedad y el estrés en la infancia y adolescencia, como cuando un niño que ha aprendido a identificar y expresar sus emociones de manera adecuada se siente más seguro al enfrentar nuevos entornos o desafíos.
- Mayor éxito académico y social debido a una mejor autorregulación y autoestima, como cuando un niño que ha aprendido a manejar su frustración puede concentrarse mejor en clase y colaborar de manera positiva con sus compañeros.
Conclusión
El desarrollo emocional en preescolares es un pilar fundamental para su bienestar y éxito futuro. Padres y educadores tienen la oportunidad única de fortalecer la inteligencia emocional de los niños a través de la enseñanza y el ejemplo. Al brindar herramientas emocionales adecuadas desde la infancia, estamos formando adultos más resilientes, empáticos y preparados para afrontar los desafíos de la vida.